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Ética de mínimos y máximos

La ética de mínimos es la parte de la ética que todos necesitamos compartir. La de máximos, la porción que corresponde a cada cual elegir.

 

¿Qué es la ética de mínimos?

La ética de mínimos nos permite construir sociedades plurales sanas. Tiene una función crucial. En primer lugar, es la base sobre la que podemos convivir con personas que tienen valores diferentes.

En segundo lugar, es un mínimo que todos tenemos que cumplir. No se puede aceptar la discriminación o el maltrato. Y, en tercer lugar, nos sirve de criterio para juzgar las instituciones comunes. Cuando decimos que una ley es injusta, es necesario que todos estemos de acuerdo sobre a qué nos estamos refiriendo. 

¿Qué es la ética de máximos?

La ética de máximos es la porción de la ética que corresponde a cada cual elegir. Hay personas que consideran que una vida óptima es una vida de búsqueda de placer y satisfacción ya sea para sí o para la mayoría.

Otras en cambio, consideran que el compromiso con el progreso justifica una vida de abnegación y de sacrificio. Hay vegetarianos por motivos éticos y personas que consideran que han de donar parte de su renta a causas sociales.

Ninguna de esas propuestas de vida puede considerarse una condición para la convivencia. De hecho, el consenso sobre ellas ni siquiera es deseable y mucho menos posible.

No obstante, la ética de máximos es importante porque da coherencia a nuestras opciones de vida y comportamientos. Porque las éticas de mínimos no nos configuran como personas, lo hacen las éticas de máximos. 

  

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