Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar tu navegación, adaptarse a tus preferencias y realizar labores analíticas. Al continuar navegando aceptas nuestra Política de Cookies.

Aceptar

¿Qué es un dilema ético?

Un dilema ético es una situación en la que debemos tomar una decisión difícil y en la que sólo existen dos opciones. Ambas causan un daño irreparable.

Un dilema ético es una situación en la que debemos tomar una decisión difícil y en la que sólo existen dos opciones. Ambas alternativas causan un daño irreparable y son excluyentes entre sí e igualmente defendibles y reprochables.

Si nos encontramos ante un dilema de tipo ético, cualquier solución tiene alguna dosis de injusticia. La ética nos puede ayudar a ejercitar nuestra libertad de elección de una forma más racional y certera. 

¿Qué hacemos ante un dilema ético? 

1.- Conocer la situación de partida, las personas a las que se va a implicar y ver qué efectos, justos e injustos, va a generarles.
2.- Identificar los principios éticos fundamentales, establecer un orden de prioridades y argumentar la elección que tomemos.

Para identificar la opción éticamente más sólida, nos podemos atender a los criterios que plantean las distintas escuelas éticas: la deontológica, la utilitarista, la ética de las virtudes, la discursiva y también la profesional.

Si analizando el dilema desde los diferentes puntos de vista vemos que hay una respuesta en la que coinciden todos, o la mayoría de enfoques teóricos, esta respuesta, seguramente, será éticamente más sólida y nos permitirá tomar la decisión más justa para abordarlo.

Dilemas vs problemas

Es importante no confundir los dilemas con los problemas. Hablamos de un problema cuando las opciones que tenemos no son excluyentes entre sí, cuando una de las opciones protege un derecho o una expectativa legítima y otro una no legítima.

Por ejemplo, un problema es cuando una empresa automovilística, buscando incrementar sus beneficios, abarata los costes de producción, hasta el punto de disminuir la seguridad, incrementando el riesgo de sus consumidores. Aunque la búsqueda del incremento de los beneficios puede ser un interés legítimo, este no puede ser perseguido en detrimento de la seguridad de los consumidores.

En este caso, la respuesta es, por lo tanto, clara y no es necesario recurrir a las herramientas que nos proporciona la ética para determinar qué decisión es correcta o incorrecta. No hay dos opciones excluyentes y ambas indeseables. Sólo hay una opción éticamente argumentable.

En nuestro día a día, los dilemas éticos suelen ser complejos. La ética nos ofrece la posibilidad de ser más conscientes de por qué adoptamos unas conductas u otras y a razonarlo.


 

 

Contacto